El incremento de zonas bajo alerta ha llevado a las autoridades a reforzar el monitoreo y las medidas de prevención ante posibles lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos.
A lo largo de los años, el Fenómeno El Niño ha provocado algunas de las emergencias climáticas más severas registradas en el Perú, dejando a su paso inundaciones, deslizamientos, daños en infraestructura y pérdidas económicas en distintas regiones del país. Debido a la recurrencia e intensidad de estos eventos, las autoridades mantienen una vigilancia constante sobre las condiciones climáticas y sus posibles efectos en la población año tras año.
En este contexto, el Gobierno declaró el estado de emergencia en 22 regiones ante el riesgo de lluvias intensas y otros eventos asociados al fenómeno. La medida busca fortalecer las acciones de prevención y respuesta, considerando que los impactos de El Niño pueden afectar sectores clave como el transporte, la agricultura, la educación y los servicios básicos.
Frente a este escenario, las entidades competentes han reforzado el monitoreo meteorológico y la coordinación con los gobiernos regionales y locales para reducir riesgos y atender oportunamente cualquier emergencia que pueda presentarse en las zonas más vulnerables del país.
En síntesis el estado ha declarado estado de emergencia en las siguientes regiones: Amazonas, Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Lima, Loreto, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Piura, San Martín, Tacna, Tumbes, Ucayali y la Provincia Constitucional del Callao. Durante este periodo se implementaran acciones urgentes orientadas a reducir riesgos, atender emergencias y ejecutar labores de rehabilitación donde sea necesario
Asimismo esta ampliación busca continuar las acciones contra el tráfico de drogas y delitos asociados, con la coordinación e intervención de distintas instituciones del estado para reducir daños, mantener el orden y proteger a la población.
Los antecedentes del Fenómeno El Niño demuestran que sus efectos pueden generar importantes impactos sociales y económicos si no se adoptan medidas preventivas oportunas. En ese sentido, el fortalecimiento de las acciones de monitoreo, preparación y respuesta resulta fundamental para reducir la vulnerabilidad de la población frente a posibles emergencias. Como señala el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI 2026), la gestión preventiva y la coordinación entre los distintos niveles de gobierno son elementos clave para enfrentar eventos climáticos extremos y minimizar sus consecuencias en las zonas expuestas al riesgo.

