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“Salud mental en Perú 2025: avances, brechas y retos para garantizar atención integral”

Según el Ministerio de Salud (Minsa), en el año 2024, los casos de salud mental atendidos por establecimientos del Minsa llegaron a más de un millón 800 mil. De todos estos casos, un 20,7% de estos fueron atendidos en los Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC) de los 291 que existen distribuidos en el territorio nacional.

El Minsa busca reafirmar su compromiso con la salud mental en el Perú, aunque la realidad a veces demuestra lo contrario. Por ejemplo, estos centros de salud se encuentran distribuidos principalmente en departamentos de la costa. Además de Lima Metropolitana, los departamentos con mayor presencia de los CSMC son La Libertad, Junín y Cajamarca.

Panorama complicado

Según Estrada (2023), en el Perú, hay aproximadamente un millón 700 mil casos de personas que sufren de depresión, por lo tanto, se considera un problema de salud grave. Además, esta cantidad sería imposible de cubrir con los profesionales de la salud que se encuentran trabajando en el sector público. 

A esta situación se le suman los casos de ansiedad, estrés y trastornos alimenticios que afectan sobre todo a niños, adolescentes y jóvenes.

La especialista Patricia Céspedes, psicóloga de profesión titulada por la Universidad de Lima, comentó para este medio que existen distintos detonantes para este tipo de cuadros, los cuales suelen ser el término de una relación de pareja, la pérdida del trabajo, bajo rendimiento académico, etc.

“Con niños, adolescentes y jóvenes trabajamos temas de ansiedad, depresión, salud alimentaria, autoestima y relaciones personales. Los detonantes son variados, pero suelen tener relación con la frustración y la sensación de fracaso”, comenta.

Estigma y abandono

A pesar de que los servicios públicos han crecido, aún existe un estigma social que se convierte en una fuerte barrera al momento de buscar ayuda psicológica. Según Patricia Céspedes, somos un país con bastantes estereotipos y prejuicios sobre la salud mental. 

También señala que este estigma afecta la tasa de continuidad o de abandono en los tratamientos. Si bien no existen cifras específicas para Perú, según Céspedes “se trataría de un 50/50” puesto que muchas personas comienzan a tomar terapia pero no la concluyen debido a falta de apoyo, estigmas o prejuicios al respecto y también por motivos económicos.

Actualmente el Minsa ha comenzado por aumentar el presupuesto dedicado a salud mental a un 2,9% en 2024, mientras que hace 10 años era solamente del 1,5%. Pero a pesar de que existen avances, aún no son suficientes para cerrar todas las brechas de cobertura y acceso a la salud mental que la población necesita, sobre todo para aquellas en zonas rurales o alejadas.

Céspedes indica que todavía se necesita invertir bastante desde el Estado y también destaca la importancia de considerar a la salud mental al mismo nivel de prioridad que la salud física.

Estos avances por parte del Minsa como la apertura de más CSMC y el aumento de presupuesto son pasos significativos pero insuficientes frente a un problema tan arraigado como lo es la salud mental en el Perú. Lo que se necesita es implementar políticas sostenibles y campañas permanentes que combatan el estigma que implica recibir atención psicológica.

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