La Semana de la Moda de Milán siempre nos deja momentos memorables, pero este año hubo uno en particular que nos hizo inflar el pecho de orgullo. Durante la presentación de la colección Primavera-Verano de la firma Jorge Salinas, las miradas no solo se las llevaron las prendas de colores vibrantes o el icónico maxi bolso de alpaca tejido a mano, sino que la verdadera magia ocurrió cuando la tradición y el talento de nuestras artesanas tomaron la prestigiosa pasarela internacional.
La colección, titulada El Retablo, fue un manifiesto sobre la tradición, la memoria y la puesta en valor del trabajo hecho a mano. Cada vestido, top, falda y pantalón combinó técnicas de tejido a crochet y a palito con siluetas muy contemporáneas. Pero detrás de cada punto y de cada detalle en algodón, organza y alpaca, está el esfuerzo constante de las mujeres que hacen posible estas piezas.
De Huánuco y Pichanaki a la capital de la moda: El talento peruano que desfiló en Milán
El momento más emotivo de la jornada llegó al cierre del desfile. Al finalizar la presentación, el diseñador Jorge Luis Salinas salió a la pasarela acompañado por cuatro de las artesanas con las que trabaja en su taller de Gamarra y que viajaron hasta Italia para este gran evento: tres provenientes de Huánuco y una de Pichanaki.
Las cuatro artesanas representaron frente al público internacional el talento local que sostiene la colección El Retablo. Verlas caminar en una de las vitrinas más influyentes del mundo visibilizó el trabajo técnico y minucioso que requiere el arte del tejido peruano, demostrando que la tradición y la moda contemporánea se construyen juntas.
Para completar esta celebración de nuestras raíces, la pasarela cerró al ritmo de El Aguajal de Los Shapis. Una elección musical que sirvió como tributo a la cultura chicha, a la cumbia y a las raíces familiares que inspiran a valorar lo nuestro.
Que Jorge Salinas, una de las figuras más representativas de la moda peruana ante el mundo, le dé la visibilidad y el reconocimiento que merece la mujer artesana en una de las pasarelas más importantes del planeta nos llena de un orgullo profundo. Este hito no solo nos invita a celebrar una herencia cultural de valor incalculable, sino a comprender e interiorizar algo fundamental: nuestras artesanas no solo preservan una técnica, crean verdaderas obras de arte.

Hoy el mundo se pone de pie ante el legado vivo que nuestras tejedoras ancestrales nos heredaron, y reconocer su trabajo dándoles el lugar que les corresponde en la historia es el camino para seguir abriéndole puertas a más mujeres.

