Mente y Bienestar

Hablemos a tiempo: Casi la mitad de los intentos de suicidio registrados en Perú corresponde a jóvenes de 18 a 29 años

¿Por qué los jóvenes están concentrando una proporción tan importante de los intentos de suicidio?

La realidad de la salud mental entre los jóvenes peruanos vuelve a poner sobre la mesa la importancia de hablar a tiempo. Detrás de las cifras existen personas que atraviesan momentos de crisis que no siempre son visibles para quienes las rodean.

En muchos casos, pedir ayuda puede ser un primer paso para afrontar una situación difícil y recibir apoyo oportunamente.

Entre enero y agosto de 2026, se registraron 2,457 intentos de suicidio en el país. De ellos, 1,210 correspondieron a jóvenes de entre 18 y 29 años, quienes representan cerca de la mitad de los casos registrados.

Esta realidad ha llevado al Instituto Nacional de Salud Mental (INSM), del Ministerio de Salud, a impulsar la campaña “Hablemos a tiempo”, una iniciativa que busca promover conversaciones sobre el malestar emocional, escuchar sin juzgar y buscar ayuda antes de que una situación se agrave. El mensaje es claro: “No tienes que esperar a que se note”.

Cuando decir “estoy bien” no significa estar bien

La campaña recoge precisamente aquellas frases que pueden formar parte de la vida cotidiana: “todo bien”, “normal”, “no pasa nada” o “prefiero resolverlo solo”. Jóvenes que participaron en la construcción de la iniciativa identificaron estas expresiones como formas habituales de responder cuando algo no está bien.

Por eso, la propuesta no busca esperar a que una persona muestre señales evidentes para acercarse. El INSM plantea algo más sencillo: preguntar, escuchar y acompañar.

“¿Cómo estás de verdad?” Puede ser una pregunta incómoda, pero también puede abrir una conversación que alguien necesita tener.

Si estás pasando por una situación de riesgo o alguien cercano atraviesa una crisis emocional y necesita orientación, puedes comunicarte de forma gratuita con la Línea 113 Salud, opción 5, disponible las 24 horas.

Porque a veces no hace falta encontrar las palabras perfectas. A veces basta con preguntar: “¿De verdad estás bien?”.

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